sábado, julio 11, 2009

Estrella


¿Enamorado? ¿yo?

Augusto la observa con disimulo.

¿Cómo puede sucederme esto a mí?. Piensa.

Amanda ríe junto a las otras chicas de la nueva generación.

Ellas están trabajando en el huerto, bajo las instrucciones del Maestro y de Estela -su Asistente-quienes les van enseñando a comulgar con la energía Pacha: un aprendizaje serio y a la vez gozoso, que de eso finalmente se trata todo el Proceso de Iniciación.

Aprisiona entre sus dedos rugosos la piedra de amatista dentro de la cual encomendó resguardar su líbido el día que juró votos de castidad a fin de dedicar todas sus fuerzas a la misión de la Unión.

Luz divina ilúminame, te lo pido, ¿es esto una prueba? ¿es una simple debilidad de mi humanidad? o es que -no puede ser-: ¿la quiero como un hombre precisa a una mujer?. Musita.

Resuelve no embobarse más y acercarse para decirle lo que hace minutos planea comunicarle.

"-Amanda"

"-Sí. Maestro Augusto"

La mirada inocente. Los labios virginales. El rostro apenas tiznado por la tierra que no hace más que otorgarle un halo sublime de belleza telúrica. Las manos en la manguera derramando pureza, mojándole las pantorrillas y los pies descubiertos.

Luz, luz, luz, ella es tierra tanto como agua, es la Estrella, el XVII sagrado, la fecundidad, el renacer de la juventud, la redención de la carne...No, no, no, estoy fantaseando ¿Qué cosa me está sucediendo?.

-"Querida, tengo algo que contarte."

-"¿De qué se trata Maestro?"

Ella me ha tomado del hombro, puedo sentir su flujo vital, su pulso. Por favor, lucecita del alba y del crepúsculo, Chaska inspiradora. ¿Esto es amor? ¿Es?. El Maestro Rocha piensa con ansia, casi con desesperación.

-"El Padre de tu compañera de colegio, Claudia... el general Montes ha fallecido."

-"¡¿Qué?! ¿Cómo así?"

-"Suicidio."

El ¿sujeto? ¿objeto? del confuso deseo queda en perplejidad.

-"Mira Amanda, hemos hablado de tus sentimientos por Claudia. Imagino que esto debe afectarte de alguna manera, creo que mejor te bañas ahorita mismo y te vas a la Sala de Meditación hasta la hora de la cena ¿sí?."

-"De acuerdo, Maestro."

"Mejor te bañas" le dije y la imaginé desnuda. Y la imaginé desnuda a mi lado. Vida: ¿Qué clase de Maestro soy?. ¡Soy un farsante! ¡Esta niña me está haciendo perder la cabeza!. Soy yo quién debiera meditar en este momento y no estar fungiendo de consejero ni de nada. Augusto Rocha desvaría en su hilación de ideas.

¿Cómo es que ella va ser mi XVII, mi Estrella? ¿Ella? ¿Amandita dieciesiete años menor que yo?. Y justo ahora que vivo consagrado a la Unión. Respóndeme Vidita.

Todos escuchan al Maestro. ¿Pero quién me escucha a mí?. Susurra.

-"¿Qué dice Maestro? ¿Estamos haciendo algo malo con el huerto?"

-"No nada, Estela, estoy hablando solo, no me hagas caso... no me hagan caso, sigan trabajando, yo me voy a la cocina a ver cómo van las cosas allí. Nos vemos en la Cena."

Amanda no conseguirá meditar. Llorará porque esto ya lo había presentido. Porque sigue presintiendo hechos de sangre. Siente que felizmente la Unión existe, que Augusto existe para protegerla.

Le avergonzará el no poder evitar en este momento tan crítico lamentar no estar en el lugar de Estela, al lado del Maestro, oliendo su aroma.

miércoles, julio 01, 2009

A pedir de boca


-“¿Cómo se conocieron Miguel y tú?”

Claudia quedó perpleja por el atrevimiento.

Amanda le quedó mirando hipnóticamente a los ojos, con aquella técnica que el Maestro Rocha le enseñó tiempo atrás.

Claudia se sintió de pronto herida, intruida ¿tan lejos habían llegado las cosas como para que ahora ella osase interrogarle por aquello?. Esto era como una segunda acuchillada, una nueva afrenta.

Y sin embargo, en medio de un extraño mareo repentino, empezó a balbucear una respuesta:

-“Amiga, creo que esto es algo privado… es decir es mi pasado ¿no?... en esa época nosotras estábamos años luz distanciadas…no creo que sea… oportuno… además… ¿Para qué recordar?”

La antigua Sanadora ataca:

-“Clau, tú lo haz dicho muy bien: “Amiga”… somos amigas… debemos ya de una vez terminar con los secretos que nos separan… yo ya te conté cómo sucedió lo mío con Miguel…ya, entiendo que no es lo mismo. Yo estaba obligada moralmente, digamos, a hablarte de eso, pero igual, creo que lo mejor es que seamos totalmente transparentes”

De los sueños, de los Montes, de las Flores, de los Cielos. No resiste más la oscura y magnética mirada de su compañera y contemplando brevemente el cielo semi-despejado de primavera reacciona:

-“Está bien Amanda. No más secretos. Yo te cuento lo de Miguel y tú lo de Rocha.”

-“¿Lo de Augusto? ¿Porqué?”

-“Transparencia total ¿no amiga?”

-“Bueno, pero…”

Nunca le dejará de sorprender su fuerza. Claudia es una leona, piensa Amanda. Con esos cabellos claros y esos ojos felinos que la caracterizaron desde niña. Con estas reacciones certeras cada vez que se halla acorralada: ¡inquirir por Rocha! ¡qué agudeza! Esta mujer sabe golpear donde más hiere.

-“¿Pero?”

-“Nada… Está bien, trato hecho.”

Claudia esboza una leve sonrisa. Toma un poco más de vino.

-“Trataré de ser breve. A miguel le conocí en la Fiesta del Milenio del Yacht Club de Pucusana, Año Nuevo del Dos Mil… Como es de dominio público eran mis tiempos de alcohólica, drogadicta, díscola, degenerada y blablabla. Claro, no todo era perdición, mi obsesión por la apariencia física y mi buen gusto en la moda me llevaron a la cumbre de la divez… digo, que era como una diva, más bonita que nunca, era hermosa, uy, cuánto me gustaba mirarme al espejo, era una dicha, el espejo era el alimento de mi alma.”

Guarda cinco segundos de silencio. Amandacha no osa decir nada ante el contragolpe de la leona.

-“Y claro, las chicas me envidiaban y no te hablo de una envidia como las que tú y otras me tenían en el colegio, no, esta era una señora envidia… ahí donde la admiración se confunde con el odio, eso mismo. No me mires así por favor. Tú sabes que la modestia nunca fue una de mis virtudes y ahora estamos hablando las cosas como son ¿no?.”

-“Yo no te juzgo, solo te oigo. Continúa por favor.”

-“Bueno, te decía eso de la envidia de las chicas… eso era una cosa, otra cosa obviamente eran los hombres, algunos me cortejaban, galanes en mi vida nunca me han faltado y eso te consta, pero la mayoría como que se palteaba, se achicaban…unos sonsos, pues…entonces yo hacía lo mío, es decir lo que me daba la gana, chupaba, me lanzaba, bailaba, así con alguna amiga o sola nomás y si por ahí aparecía un chico simpático bien.. y si no… ah, nunca sucedía eso… tarde o temprano llegaba alguien o mejor dicho, varios… y ahí según mi ánimo decidía. Pero esa noche era algo diferente…”

-“¿Porqué?”

-“Nada en especial…que era fin de año, de siglo, de milenio…ja, hasta parecía el fin del mundo…y ese día me había puesto a pensar en que estaba perdiendo el tiempo, que la Universidad no me gustaba, que no debía haberme metido a Antropología, que mi grupo de amigos era buena onda pero que yo ya debía estar en otro lado, en otro nivel, en Europa, en Nueva York y no en la Coordinadora Estudiantil por la Democracia ¿Entiendes?... y claro ya en esas también pensaba en mi viejo que ya aparecía en los periódicos, que venía mal, tarde y nunca a casa, los rumores en la familia… todo eso me bajoneaba.”

Otra Pausa. Empieza a atardecer o a oscurecer, que en Lima de mayo a noviembre es prácticamente lo mismo.

-“Y llegué pues a esa fiesta con mi amiga y unos amigos de ella que no conocía ni me interesaba conocer. Ellos no tenían ni carro. Yo no tenía ni ganas de hombre esa noche, sólo de bailar, de chupar, cantar, gritarle al mar toda la mierda que llevaba adentro, mandar al milenio a la mierda, mandarlo todo a la mismísima eme.”

-“¿Y Miguel?”

-“A eso voy, Pazde, no te me desesperes, dije que iba a ser breve, pero qué se yo, los recuerdos me han puesto como una lora… en fin, yo bailaba y bailaba nomás mientras la gente contaba los minutos para que dieran las doce y había un chico que me miraba y miraba… pero no lo hacía como un baboso de los habituales, él era diferente… me quedaba viendo como analizándome, en un sentido medio científico ¿ah?”

Hace un gesto de extrañeza.

-“Sí creo entender eso Claudia, sigue por favor.”

-“Ese chico era Miguel por supuesto. Me pareció que lo conocía de algún lado, y claro, había venido en el mismo carro que yo, sólo que entonces yo ni la más minima atención le había prestado. Al principio me jodía que me mirase así y fué por eso que empecé a devolverle las miradas: para que se asustase o para que se acercase, pero que se deje de cosas, pero nada: él ahí, de pie, con su carita ojerosa de loquito, chanconcito, medio pitucón, tímido, bien vestido –aunque muy sobrio- y churro, churrísimo.”

Claudia suspira.

-“Fui por lana y salí trasquilada como dice el dicho. Quise desesperarlo, pero fué él con su actitud inmutable quien empezó a cautivarme. Y ya sé que esto que te voy a decir va malograr un poco el cuento de hadas, pero a decir verdad las pepas que me había metido también jugaron su parte. Pasaba el tiempo y yo ya solamente deseaba que él viniese aunque sea para pedirme la hora, pero que se aproxime para conocerlo. La ansiedad, pues. Entonces llegó la medianoche.”

-“¿Y?”

-“En cuestión de segundos todo como que se quebró. La música se detuvo. Se encendieron las luces. Inició el conteó regresivo: “Diez, nueve, ocho…”. Eso me aturdió
toda. O sea, la fiesta se interrumpió y yo que estaba solitaria en mi dancing me quedé en el aire. Toda la gente se saludaba, se abrazaba…algunos chapaban. De repente me sentí tan sola, tan estúpidamente sola.”


Es de noche en Lima. Amanda es ahora quien siente necesidad de un poco más de vino.

-“Sentí alguien entre la muchedumbre de desconocidos que se acercaba a mí: ¡era él!. Caminó a paso apurado hasta donde yo estaba. Esperé un saludo, pero no imaginé lo que vendría después.”

-“¿Te besó ahí mismo?”

-“Más que eso, amiga, me besó, me atrapó con los brazos, me llevó detrás de una barra improvisada que habían colocado junto una pared de frontón, eso fue casi un secuestro.”

Claudia sonríe.

-“Hicimos el amor allí mismo. Todo fué tan espontáneo, tan mágico… lo hicimos y luego nos quedamos hoooras de horas hablando de mil cosas, de su vida, de mi vida, de nuestros traumas, de nuestros proyectos, nos quedamos medio dormidos un ratazo…serían como las cuatro, cinco, no sé, cuando me cogió de la mano y me dijo para bajar a la playa por unas escaleras que estaban allí al lado. En esa playita volvimos a hacerlo y vimos el amanecer. Entonces me dijo “Te amo”. Y yo me emocioné mucho porque primera vez en mi vida que un hombre sinceramente me lo decía.”

-“¿Te dijo para estar entonces?”

-“Las palabras sobraban, eso estaba implícito, pues…yo ya sabía que éramos enamorados…dos enamorados enamorados ¿captas no?... por eso ni la pensé y les respondí: “Te amo”. Nunca le había dicho eso a nadie.”

-“¿Y después?”


-“Después…pues fuimos muy felices unas semanas, hasta que sucedió lo de mi padre que en paz descanse, no solo me puse depre a causa de eso sino como ya te conté me vino todo un cuadro de crisis nerviosas azuzado por mucha gente resentida del entorno que no sabe respetar la paz de los muertos. Miguel estuvo a mi lado y para protegerme me propuso irnos a vivir juntos de una vez. Convivimos con nuestras buenas y nuestras malas, pero siempre con mucho cariño. Aplazamos lo de la boda debido al clima político y el resto ya lo sabes: un buen día se mudó al lado una mujer de mi pasado que cortaría mi futuro.”

Amanda siente el golpe y decide retornar al trance de hipnosis con el que originó esta confesión.

-“Esa mirada, Pazde”

-“¿Qué hay con mi mirada?”

Claudia Montes coge la botella de vino y pretende leer la etiqueta.

-“Nada, querida. Algo me dice que estás pensando en tu antiguo Maestro”.

-“No, nada que ver. He prestado total atención a tu historia.”

-“Ya lo creo, ya.”

Una leona sosegada, pero firme.

-“ Ahora cuéntame cómo fué lo de Augusto Rocha contigo.”

sábado, junio 20, 2009

Más allá de las nubes

Jamás imaginé estar con una chica como ella.

Bailaba como una diosa en el centro de la pista. Más que bella, sensual. Más que sensual, extática, impúdica, lujuriosa y soberanamente vital.

"Inalcanzable como una estrella" pensaba para mis adentros.

Danzaba sin mirar a nadie, impartiendo de manera natural su dominio absoluto en el imperio del deseo. Como si estuviese más allá de las nubes. Una diosa, una Afrodita.

Manu y el “Gordo” se deshacían en comentarios campechanos, lascivos, soeces para con ella. Pero al igual que todos los hombres de la fiesta no pasaban de las palabras a los hechos. No se atrevían. Mucha mujer para cualquiera.

En el carro apenas si nos dijo tres o cuatro frases hechas.

Ahora en la pista aquella ensombrecida mujer se había transformado en la reina de la noche, un ser plus-humano que brillaba con luz propia y encendía pasiones. Incluso el vaivén del mar de esta playa parecía excitarse al ritmo de sus movimientos y la tierra asemejaba temblar nerviosa al contacto de su gloriosa piel.

A mí nunca me gustó compartir la cultura del macho que pone en un altar a la mujer para luego hacerla suya y pisotearla, sin embargo esta hembra era irresistible para mí. La deseaba, sí, la deseaba. A un mundo de distancia la deseaba.

En un momento bajé la mirada y agaché la cabeza porque no soportaba más. Manu se percató:

-"¿Qué pasa Miki? ¿Te estás bajoneando otra vez?"

-"No es eso, es que Ustedes, su machismo… ya saben, me pone incómodo, pero normal, sean ustedes mismos. Aquí el que está fuera de lugar soy yo."

-"Pero no exageres pues, hermano. No es para tanto. La comadre está diez puntos, ¿Vas a decirme que no?"

-"Es demasiado bella y me perturba."

-"¿Te perturba o te arrecha?."

Manu sonríe.

-"Ambas cosas, pues. Soy de carne y hueso ¿O no?"

-"Ese Mikito… por fin, te me estás desahuevando ¿ah? ¿Por qué no le haces el habla?"

-"Por la misma razón que tú."

-"¿Cuál?"


-"Temes que te chotee."

-"Puta, causa… ¿Qué te puedo decir? Es un hembrón. O sea, no hay mujer imposible, pero con alguien así hay que ser muy estratégico."

-"Sí. Ya vi lo bien que tu “estrategia” funcionó en el carro. La quisiste florear y apenas te respondía. Ni siquiera miraba a nadie más que a su amiga y esto es… se la pasaba mirando al mar o al cielo."


-"Pero lo intenté, broder y la noche aún es joven. Que corra mas trago y ya veremos."

-"Manu, admítelo. Con otra la harías. Eres bueno gileando, pero esta chica está más allá de las nubes, más allá de cualquiera."

-"¿Más allá de qué?. Huevadas hablas, eso te pasa por “pollo”: un par de chelas y te friqueas mal."

-"Bueno, igual no creo que la hagas."

-"¿Qué te apuesto? Vas a ver como ella va terminar en conmigo en “Las Estrellas” del Kilómetro 45, que para tu información no es precisamente un observatorio astronómico."

Entonces el “Gordo” que embobado y en silencio prestaba algo de atención al diálogo, intervino.

-"Manu, esta es la noche de Miki, deja que él se la agarre."

Manu ríe.

-"¿Dé qué te ríes?"

-"No seas malo “Gordo”. Miguel aún no juega en primera, hay que ir paso a paso, por ahí hay unas flacas de artes de la universidad que son gileables, nos acercamos a su mesa y que el hombre haga lo suyo."

Entonces estallé.

-"¿Saben qué?. Son mis amigos y gracias por sacarme de la depresión de mierda en la que estaba. Pero esto es demasiado, yo soy diferente con las mujeres, por favor respeten eso. Yo no “gileo” ni hago las vainas que hacen Ustedes."

-"Pero bien que te quieres almorzar a esa chica “de las nubes” o cómo michi sea que hayas dicho."

-"Soy de carne y hueso, pero tengo mis valores."

-"Ya, no te ases Miki."

-"No estoy molesto. Solamente estoy poniendo un límite."

-"¿Estás tranquilo?"

-"Normal."


Pero no era verdad, en realidad estaba muy aturdido.

Entonces dieron las doce.

Entonces me quedé estático unas milésimas de segundos y observé que mientras cada quién aprovechaba para abrazar a alguien del sexo opuesto, a ella nadie se le acercaba.

Entonces no sé cómo, sentí un impulso impensado y me le acerqué.

“Feliz Año Nuevo” le dije y la besé en la boca, la abracé y a empellones la arrastré debajo de la barra del bar para manosearla, acariciarla y decirle que la quería con toda mi alma.

Si ella estaba más allá de las nubes, como dice la consigna yo aquella noche tomé al cielo por asalto.

Y al amanecer, ay, al amanecer… no me quedan frases para describir lo que sucedió aquél amanecer.

Tan sólo estas palabras -a la luz del sol más rojo que haya conocido mi mirar- puedo remembrar:

-"Te amo Claudia."

-"Te amo Miguel."

martes, junio 09, 2009

Angel de las Crisis


Se vistió presurosa y angustiada.

Lo primero que se le vino en la mente fue llamar a Augusto, su Maestro. Necesitaba ayuda.

Era además, lo que correspondía acorde las pautas de la Unión: si un Sanador viola alguno de los principios fundamentales debe inmediatamente poner sus facultades a disposición y someterse a disciplina.

Cogió el celular y marcó el 9-05-12-19-21 (los números hablan por sí mismos, nada parece ser casualidad con Augusto Rocha).

Le contestó Estela. Quedó perpleja.

-"¿Estela?"

- "Hola Amanda"

- "¿Qué haces con el celular del Maestro?"

-"Soy el Angel de las Crisis ¿no?. Es mi función. ¿Lo haz olvidado?"

-"
Hay muchos designios en la Unión, Estela, lo sé y aunque tú no lo creas he estudiado bien los Fundamentos Cósmicos y las Escrituras Terrenales."

-"¿Entonces de qué te sorprendes, Sanadora?"

-"Que tu función sólo se activa en casos de urgencia. ¿Ha pasado algo?."

-"Vaya, parece que el Maestro Rocha no se tomó el trabajo de poner al tanto a su favorita."

-"Estelix... alguna vez fuimos amigas, ya por favor olvida ese asunto."

-"Amandix, cariño, llamas al celular del Maestro justo un domingo por la mañana, como en aquellas épocas, ¿qué quieres que piense?."


-"Que me ha podido pasar algo, que realmente esto es por una emergencia."

-"Vaya, esto es como la fábula de Pedro y el Lobo ¿debo creerte?."

-"Sí, por la Unión."


Estela enmudece unos segundos y replica.

-"Bueno, esto es lo que sucede: el Maestro anteayer en Asamblea dijo que iba a tomar una Licencia Espiritual de seis meses. Que nadie lo busque, dijo. Y dejó una carta personal a cada uno de nosotros."

-"¿Incluyéndome?"

-"Por supuesto. Aquí tengo tu carta… justo entre mis manos."

-"Estela, estoy en problemas ¿A quién designó el Maestro como mi Protector?"

-"A mí."

-"¿A ti? ¡no me jodas!".

-"Gracias por la franqueza, bitch. Yo también confío taaanto en ti..."

Amanda piensa a mil por hora ¿Qué será más fuerte en Estela, su lealtad a la Unión o sus deseos de revancha?. Observa su alrededor la casa en silencio y presiente que por esta vez sería mejor apoyarse en la familia, pero nada más pensarlo, se arrepiente. Ya ha causado demasiado daño como para encima exponer a sus parientes.

-"Estela por favor, ven a recogerme al parque enfrente de la casa de mi papá."

-"Allí mismo voy. Pero que conste algo."

-"¿Qué cosa?"

-"Esto no lo hago ni siquiera por Rocha, es por la Unión y nada más."

-"Comprendido, te espero. Chau."

-"Chau."


Un pálido amanecer se insinúa por entre los cerros cubiertos de neblina.


Sigilosamente, Amanda abre la puerta y sale a la calle.

martes, junio 02, 2009

Hablar de amor


Abro la ventana a ver si por fin despierta este hombre, pero no.

Miguel permanece profundamente dormido.

Yo necesito hablar con él, poner en claro las cosas.

Aclarar lo de anoche: ¿fue un desliz o una apuesta? ¿un "remember" o un "ponernos al dia"? ¿un descuido o el destino? ¿o un simple desatino? ¿amante o amigo?.

Soy medio histérica, lo sé, por eso no pude aguantar la calma y llamé hace diez minutos a Amanda a contarle esto. Felizmente, me contuve y sólo le dije que hablamos de amor.

Es curioso, en China "hablar de amor" quiere decir "hacer el amor".

Y "Falando de amor", la canción de Tom Jobim, alude a lo mismo.

Entonces, en cierta forma le confesé lo que sucedió a Amanda.

Claro que esta sonsa, siempre fué muy ingenua. Por algo siempre cuando ella venía por el trigo yo ya estaba de vuelta con el pan, como dice el dicho.

"Ay, Claudia, ten cuidado" me dijo. Tonta siempre aunque se disfrace de intelectual friki.

Despierta pues, ya casi es mediodía.

Despierta que lo de anoche fué demasiado todo. Demasiado transguesor, demasiado impertinente, demasiado placentero.

Despierta, tenemos que conversar: ¿O es que no lo entiendes? que no aguanto más las ganas por volver a hablar de amor.

miércoles, mayo 13, 2009

La última luna


Los primeros meses en Barcelona fueron dichosos.

Claudia estaba muy entusiasmada con el mundo universitario, mientras que yo por primera vez en mucho tiempo gozaba de unas vacaciones.

Mi rutina de lunes a viernes consistía en despertarme tarde, leer alguna novela hasta la una, almorzar lo que Clau me había dejado en el refrigerador antes de irse (siempre partía temprano, antes de las nueve), dormir una siesta y luego, o bien asistir a algún taller o seminario del Institut de Advocats, o bien simplemente salir a caminar, a descubrir nuevos barrios, a conocer a la gente, a sentir el mar, a oler el aroma a bosque de Montjuic.

Mi flamante esposa no sospechaba que lo de mi pasantía laboral era mentira y menos aún que nuestro patrimonio conyugal provenía de mis acertadas inversiones bursátiles.

La pasábamos bien por las noches, cenábamos juntos y yo la escuchaba plácidamente narrarme su renovada vida estudiantil. Yo le insistía medio en broma y medio en serio practicar juntos el catalán, lengua por la que me apasioné desde el aeropuerto.

Los fines de semana nos íbamos de paseo a los alrededores, a veces al norte, a Girona; a veces al interior, a Lleida; eventualmente tomábamos el tren de tres horas a Valencia, al sur.

Por primera vez la ví y me ví sonriendo sinceramente.

Resta decir que volvimos a ser una pareja de carne, que nos tornamos unos amantes insaciables y lujuriosos, ávidos de experimentar sensaciones nuevas.

Esta fue de hecho, nuestra auténtica luna de miel. Esta, y no el viaje a Cuba (con cirugía de por medio). Sí, nuestra verdadera, irrepetible, única y última luna.

Aquellos primeros meses, me sentí pleno...aunque toda esa felicidad estuviese construída sobre mentiras y omisiones, cual castillo de naipes destinado a ser derribado ante el primer viento. Y el aire no tardaría en venir...

lunes, mayo 04, 2009

*Estamos en Twitter!

El Proyecto de Novela "Luz del Pasado" desde hace una semana está siendo posteado en Twitter.

A diferencia del blog, allí estamos manteniendo un orden cronológico en el hilo de la historia.

La cuenta es: @luzdelpasado.

En: www.twitter.com